Cuando la imagen es casi todo ...o al menos más de lo que parece

Hasta fines de la década del 50, la técnicas de venta de un producto se regían por reglas muy diferentes a las aplicadas en la actualidad. Los cambios en las condiciones económicas que se dieron en el mundo desarrollado posteriores a la posguerra, el nivel de información que empezaron a tener y exigir los consumidores, llevaron a que se prestara atención a aspectos de la conducta humana, que hasta ese momento no se habían tenido en cuenta.
En posts futuros desarrollaremos algunas de los factores que se tienen en cuenta a la hora de lanzar al mercado un producto, como las diferentes formas de publicitarlo o promoverlo, la importancia del punto de venta, etc.
Empezaremos por algo tan simple como la elección de los colores, y cómo estos nos dicen algo sobre el producto en sí mismo. En la década del 60, una reconocida marca de jabones para ropa quería lanzar un nuevo jabón y para eso realizó el siguiente estudio: se le entregó a un importante número de amas de casa la provisión de jabón de ropa para tres meses. En el mes número uno probarían el jabón que venía en un empaque azul, al siguiente el amarillo, y por último un empaque azul con «burbujas « amarillas. No todas debían probarlo en ese orden , pero si un mes seguido cada uno.
Los resultados fueron asombrosamente homogéneos: una abrumadora mayoría opinó que el jabón del envase azul era tan suave que casi no lavaba. El amarillo resultó demasiado fuerte , al punto que muchas opinaron que rompía la ropa. El azul con amarillo fue considerado un muy buen jabón.
Por supuesto que no es necesario decir que el jabón era el mismo en todos los casos...
Imagen: stock.xchng
el 05-05-2008
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